miércoles, 2 de noviembre de 2016

Crónicas de Halloween: House on Haunted Hill

Director: William Malone
Protagonistas: Geoffrey Rush, Famke Janssen
Taye Diggs,
Ali Larter, Peter Gallagher, Chris Kattan, Bridgette Wilson, Jeffrey Combs
Año: 1999 

En "Crónicas de Nantucket" nos despedimos de nuestro ciclo de Halloween, y lo hacemos con uno de los subgéneros más exitosos dentro del cine de terror: el de casas encantadas, que ha dado grandes clasicazos como "Poltergeist,", "La leyenda de la casa del infierno" o "Terror en Amityville". Pero no voy a hablar de ninguna de ellas, aunque me encantan... sino de otra a la cual tengo un cariño especial y que ha recibido más palos que el malo de "Kickboxer".
Si, se trata de "House on Haunted Hill", una peli de terror puramente noventera, con todo lo que eso conlleva. Aunque aquí, al igual que con "El resplandor" o "Rose Red", tendríamos que hablar más de casas que matan que de casas encantadas, pero bueh... Ósea, sitios que han sido escenario de crímenes y sucesos tan crueles que se han impregnado de esa maldad.

AQUELLOS ENTRAÑABLES MANICOMIOS ABANDONADOS...
Steven H. Price (Geoffrey Rush), un tipo excéntrico se ha hecho millonario con parques de atracciones siniestras, organiza una fiesta de cumpleaños para su mujer Evelyn (Famke Janssen, guapísima como siempre) en un manicomio abandonado donde los pacientes sufrieron todo tipo de torturas. Un lugar superentrañable y pochi para organizar una fiesta.

Cuando el matrimonio Price llega allí descubren que no conocen a ninguno de los invitados (empieza pronto el cacao), que son: el exjugador de béisbol Eddie Baker (Taye Diggs), la misteriosa Jennifer Jenzen (Ali Larter), la presentadora de televisión Melissa Marr (Bridgette Wilson) y el Dr. Blackburn (Peter Gallagher).
El dueño del manicomio, Prittcher (Chris Kattan), una vez ha conducido a todos los invitados hasta sus anfitriones y viendo que se le hecha la noche, quiere cobrar su cheque y salir por patas, sobretodo porque sus familiares tienen tendencia a morir misteriosamente allí. El problema es que la puerta principal se cierra herméticamente y se queda atrapado junto al resto de invitados a la fiesta... con cual podrá participar en el concurso que Price les tenía preparado a todos ellos: entregará un millón de dólares a quien consiga sobrevivir toda la noche en el interior del manicomio.
A partir de aquí, los invitados comienzan a desconfiar de las intenciones de su anfitrión para con ellos, y Steven Price de su esposa... al mismo tiempo que viven sucesos paranormales y deciden encontrar una salida del manicomio, olvidándose del millón de pavos. El problema es que los espíritus que allí habitan, encabezados por el malvado doctor Vannacut (Jeffrey Combs, haciendo nuevamente de mad doctor), han esperado mucho tiempo a que el manicomio tuviera nuevos inquilinos, y no piensan dejarlos escapar tan fácilmente...
A mí "House on Haunted Hill" siempre me ha parecido una película muy entretenida, la ambientación está bastante conseguida (mención especial merecen los instrumentos con los que torturaban a los pacientes, o las esculturas de personas despellejadas y disecadas) y tiene un reparto encabezado por el veterano Geoffrey Rush (en su salsa, interpretando a un personaje histriónico y caricaturesco, que nos recuerda horrores no al personaje de vincet Price en la original, sino al propio Vicent Price) y secundado por futuras estrellas de los 2000s. Ahora os toca a vosotros decidir si entráis o no en "La Casa de la colina". ¡Hasta prontooooo!

martes, 1 de noviembre de 2016

ZOMBIE NEWS

LECCIÓN 1: SI CAMINA, HUELE A PODRIDO Y TE QUIERE COMER, SEGURAMENTE ES UN ZOMBI


Tarde o temprano todos nos planteamos cómo será el fin de nuestros días, tanto individual como colectivamente. ¿Caerá un meteorito que nos extinguirá cual dinosaurios? ¿un virus mutante nos mandará a la tumba entre mocos y estornudos? ¿sonarán las trompetas del Juicio Final y los Cuatro Jinetes del Apocalipsis nos aplastarán sin consideración? Hay tantas formas de desaparecer como especie que uno ya no sabe cuál elegir, pero en Nantucket lo tenemos claro: optamos por el Apocalipsis Zombi. Y no es que alguno de nuestros blasfemos libros arcanos, conservados con mimo por nuestro también arcano bibliotecario, nos advierta mediante alguna oscura profecía acerca de tal esperanzador futuro entre las maldiciones, hechizos, invocaciones y herejías varias que contienen sus páginas. No, más bien es un anhelo y, qué demonios, ya que vamos a morir divirtámonos un poco antes. No nos cuestionamos si este deseo se va a convertir en realidad, lo que nos cuestionamos es cuándo, porque la cosa es segura, nos dirigimos irremediablemente a un Apocalipsis Zombi y se nos está advirtiendo desde hace tiempo...¡qué ilusión!.


Como los nantuckianos somos tan concienzudos, hemos estado recopilando las noticias que nos llegan desde todos los rincones del mundo augurando nuestro podrido y pestilente futuro. Recuerda: no te preguntes si sucederá, sino cuándo sucederá.
Recientemente hemos tenido conocimiento de la existencia de una asignatura online para los estudiantes del doctorado en Enfermería Familiar de la USUHS (Uniformed Services University of the Health Science) en la que se plantea cómo actuar ante una pandemia zombi. Como parte de los requisitos académicos, estos estudiantes deben realizar un curso sobre salud pública, debiendo aplicar lo aprendido sobre teorías y modelos de la misma a lo que se ha denominado “escenarios creativos”. Uno de estos escenarios, sin duda el mejor, se desarrolla en un mundo invadido por zombis. 
Animación empleada en el curso (USHS Graphic)
Según explicó Catherine Ling, profesora auxiliar de la Daniel K. Inouye Graduate School of Nursering y encargada de impartir estas clases, se usa el recurso de la pandemia zombi en las simulaciones con la idea de ayudar a los estudiantes a involucrarse mejor en los contenidos. Entre los vídeos que se pueden ver, hay uno del “presidente de la nación” (ficticio, por supuesto) explicando a los ciudadanos “la situación de la pandemia zombi” (“Oh, my God...vamos a morir todos”). Los estudiantes tienen la oportunidad de ver el impacto del virus sobre la población y el miedo generado, aderezado con unas gotas de “zombifobia” en forma de carteles anti-zombie repartidos por las ciudades que aparecen en la simulación.
Como parte de una división ficticia del Departamento de Defensa llamada HHIT, los alumnos han de aplicar lo aprendido durante el curso en esta situación apocalíptica. Deben solicitar la declaración del estado de cuarentena, administrar vacunas de forma generalizada a la población, obtener recursos internacionales...y todo eso sin olvidar seguir las directrices del Departamento de Defensa dirigidas a responder a la zombificación del país.


Según Catherine Ling, el objetivo de la asignatura es que los alumnos comprendan y recuerden las competencias esenciales respecto a la salud pública, algo fundamental ante la creciente resistencia de las bacterias a los antibióticos, la aparición de nuevas enfermedades infecciosas y pandemias como el virus Ébola o el Zika. Añadió que ella siempre intenta mantener la participación de los estudiantes a través de un material didáctico que les resulte interesante y, tras las buenas críticas recibidas, puede darse por satisfecha. Pero el objetivo de Ling va más allá de convertir la tediosa teoría en algo atrayente y fácil de recordar, ella intenta estimular el pensamiento creativo y crítico del alumnado, mejorando así su capacidad de resolver los problemas que se puedan dar en una situación real.
Una de las alumnas, la capitán de la Fuerza Aérea, Marcie Hart, se muestra encantada con el curso, ya que le da la oportunidad de vivir (o casi) una experiencia parecida a las que ve en su serie favorita, “The Walking Dead”. En opinión de Hart, los vídeos están muy bien realizados, los personajes nos son amenazantes o abiertamente violentos y siempre cabe la posibilidad de curar al infectado. Y aunque para algunos (entre los que me incluyo) este escenario podría resultar decepcionante ante la aparente imposibilidad de aliviar el sufrimiento de los zombis otorgándoles la ansiada muerte definitiva (pobrecillos), para la capitán Hart es “emocionante, ya que coge la información abstracta y aburrida, y la hace interesante y concreta”. Nos alegramos por la capitán Hart.
Pero ¿qué opinamos los nantuckianos respecto a esta noticia? Pues bien, en principio os parece bien que se enseñe al futuro personal médico a reaccionar adecuadamente a la inevitable llegada de los zombis, que no es cuestión de que nos coja desprevenidos. Pero, por otro lado, nos resulta algo irritante el uso continuado del adjetivo “ficticio” a lo largo del artículo publicado en la web del Departamento de Defensa de Estados Unidos. ¿Ficticio? Parece un vano intento de autoconvencerse de que algo así no puede ocurrir, que va contra la lógica. La razón morirá aplastada por la realidad, el muerto se levantará...y los nantuckianos estaremos preparados.


Fuente: